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De la sátira a la eternidad

Cuando era un niño veía Lucha libre Triple A con mis padres. No conocía todos los nombres de los luchadores y tampoco seguía todas las historias de principio a fin, pero claro, tenía a mis favoritos y disfrutaba ver los eventos cada vez que los transmitían en la televisión. Con el paso de los años dejé de verla y, sinceramente, no recuerdo exactamente el por qué. Supongo que perdió mi atención cuando otras cosas me empezaron a llamar la atención. Años después, a principios del 2025, volví a interesarme por la lucha libre gracias al debut de un luchador mexicano en la WWE. Lo curioso es que yo no conocía mucho sobre él en ese momento, pero logró despertar mi interés por una empresa que realmente nunca me había llamado tanto la atención.

Poco a poco empecé a seguir algunos eventos y a ponerme al día con cosas que me había perdido. Sin embargo, esta vez lo veía de forma diferente. Yo no sabía que las luchas eran planeadas, que ya tenían un resultado definido, que las historias eran planeadas, los personajes ya estaban  establecidos y las rivalidades ya estaban pensadas para entretener al público. Evidentemente esto cambió mi forma de verlo, pero no hizo que me dejara de gustar, simplemente empecé a valorarla desde otra perspectiva, pero claro, había algo que ya no sentía igual que cuando era niño, la emoción. Por eso nunca imaginé que una rivalidad reciente terminaría haciéndome sentir esa emoción que sentía cuando era niño. 

Cuando WWE anunció la adquisición de Triple A, los aficionados comenzamos a preguntarnos qué cambios traería esta nueva etapa para la empresa. Esta fue la oportunidad perfecta para volver a ver la empresa que no seguía desde hace años. Al principio se me hacía curioso ver que en eventos mezclaban talento de ambas compañías, pero nunca esperé ver una historia que realmente me atrapara. Todo empezó con un personaje que parecía una simple sátira. Funcionaba para ser una burla directa hacia ciertos estereotipos relacionados con la lucha libre mexicana. Si alguien me hubiera dicho en ese entonces que ese personaje terminaría siendo uno de mis luchadores favoritos, difícilmente lo creería.

Por eso nunca imaginé que una rivalidad reciente terminaría haciéndome sentir esa emoción que sentía cuando era niño. Cuando WWE anunció la adquisición de Triple A, los aficionados comenzamos a preguntarnos qué cambios traería esta nueva etapa para la empresa. Esta fue la oportunidad perfecta para volver a ver la empresa que no seguía desde hace años. Al principio se me hacía curioso ver que en eventos mezclaban talento de ambas compañías, pero nunca esperé ver una historia que realmente me atrapara. Todo empezó con un personaje que parecía una simple sátira. Funcionaba para ser una burla directa hacia ciertos estereotipos relacionados con la lucha libre mexicana. Si alguien me hubiera dicho en ese entonces que ese personaje terminaría siendo uno de mis luchadores favoritos, difícilmente lo creería.

Lo interesante es que aquel personaje fue evolucionando hasta convertirse en algo mucho más grande. Lo que parecía una simple broma terminó formando parte de una de las rivalidades más comentadas entre los aficionados, culminando en una lucha de máscara contra máscara. Aunque todos sabíamos quiénes estaban detrás de los personajes, lo importante era la historia que habían construido. Cuando finalmente llegó el combate, me sorprendí a mí mismo esperando el resultado con una emoción que no me había generado la lucha en muchos años. Después de ver la lucha libre desde una perspectiva más crítica y consciente de cómo funciona el espectáculo, había vuelto a sentir algo por este deporte que no creía volver a sentir. 

Incluso después de la lucha, la reacción de público hacía el luchador derrotado demostró que no solo importaba quién ganaba o perdía, sino el vínculo que aquella historia había logrado crear con los aficionados. Al final, lo que hizo especial esta rivalidad no fue únicamente la lucha de máscara contra máscara ni la revelación de quién estaba detrás del personaje, fue ver como una simple sátira terminó convirtiéndose en una historia capaz de conectar con miles de personas. Esto me hizo reflexionar sobre la importancia de la narrativa. Más que la popularidad, fue la historia y el compromiso de los luchadores lo que volvió memorables a estos personajes. Quizá por eso se sintió diferente. Una buena historia puede emocionarnos incluso cuando conocemos todo detrás del espectáculo.

REFERENCIAS

Rodríguez, A. (2026, mayo 30). La rivalidad del Grande Americano: cómo una historia que se mofaba de la lucha libre conquistó al público mexicano. Ediciones EL PAÍS S.L. https://elpais.com/mexico/2026-05-30/la-rivalidad-del-grande-americano-como-una-historia-que-se-mofaba-de-la-lucha-libre-conquisto-al-publico-mexicano.html

Torres, B. (2026, junio 1). La máscara en la lucha libre: cuando el personaje se vuelve identidad. UNAM Global - De la comunidad para la comunidad; UNAM Global. https://unamglobal.unam.mx/global_revista/mascara-lucha-libre-mexicana-identidad-cultural/ 

Vargas, F. (s. f.). La importancia de las máscaras en la lucha libre. https://mascaraslv.com/la-importancia-de-las-mascaras-en-la-lucha-libre/